#Reflexion Cuando el tren pasa mas de una vez


Ayer vivimos en el automovilismo nacional e internacional. Ponce de Leon y Takuma Sato no compartieron jamas una pista de carreras, ni compitieron en la misma categoría, pero ambos se impusieron en momentos muy distintos un objetivo y lo consiguieron, aunque ya habían logrado éxitos o metas que algunos sueñan y lo consiguen y otros no pasan de ese estadio.

El piloto de Junin vivió un ascenso meteórico en el automovilismo nacional, en momentos donde el valor de llegar a lo mas alto tenia un camino mas pedregoso que en la actualidad, donde el simulador apenas era un sueño casi privilegiado de los programas de desarollo de la Formula 1 y también como ahora, Europa era una utopia para nuestros nacionales. Elegido por Oreste Berta, su bicampeonato en la Formula Renault lo catapulto en 1999 al por entonces equipo Ford de TC 2000, donde rápidamente se destaco con dos compañeros de peso como Henry Martin y Daniel Cingolani. Le basto un par de años para su primer titulo en 2001, que abrió la seguidilla para dos títulos mas en 2003 y 2005. En ese periodo llego su ascenso al Top Race, donde también supo destacarse, y en el TC donde alcanzo grandes resultados en su etapa en el LSG. Sin embargo experimento un bajon deportivo que incluso lo alejo de las grandes estructuras y vehículos, hasta que decidió reinventarse.

Junto con su hermano encaro la aventura de un equipo propio en el TC. A su vez de menor a mayor recupero su iniciativa y finalmente el año pasado, Dario Ramonda le confió ser el compañero de Matias Rossi en los 200km de Buenos Aires del Super TC 2000. El de Junin respondió positivamente en una intensa competencia que fue clave para que Rossi volviera a la pelea del titulo. Si bien el de Del Viso no se consagro campeón, la salida de Esteban Guerrieri del equipo le abrió una puerta inesperada, que supo aprovechar y agradecer. El triunfo de ayer en Buenos Aires en el Top Race es la consecuencia, mas alla de un proceso de transformacion deportiva y seguramente personal que le dieron los resultados exitosos de este presente que puede devolverlo a los exitos de principios del 2000.



Con Takuma Sato pasa algo similar. Sato soñó con llegar a la Formula 1 como sus ídolos, el piloto local Satoru Nakajima y el inolvidable Ayrton Senna. Llego a la máxima tras un paso por Inglaterra y brillando en la Formula 3 donde ganaría incluso el GP de Macao y el máster de la especialidad. Sato llego a Bar Honda y logro destacados resultados aunque alternado con accidentes aparatosos, pero nunca perdiendo su fuerza interior, su fuego, como diría el recientemente fallecido piloto Campeón Mundial de Formula 1 John Surtees. Sato tras destacarse en la Formula 1 llego a Indy Car, sin que nadie esperara nada de el. Su camino tras seis temporadas a la victoria mas importante de su campaña deportiva y a ser el primer japones en ganar las 500 Millas de Indianapolis.

Ambos ejemplos demuestran la templanza y la determinación de competidores que sin dudas frente a la adversidad, tras alcanzar grandes objetivos, vuelven a comenzar y llegan nuevamente a lo mas alto. Es que sin dudas así como otros ejemplos nos salen rápidamente a la luz, frente a adversidades mas graves como la de Alex Zanardi, quien perdió ambas piernas en aquel terrible accidente en Latzuring, Alemania, y finalmente logro medallas doradas como atleta paralimpico, pero ademas volvió a competir y con gran suceso. Incluso cuando todos los teléfonos se apagan, como el caso de Gaston Crusitta, quien hoy vuelve a ser noticia tras ganar nuevamente en el TR Series El piloto de Lomas de Zamora quizás no haya tenido éxitos de jerarquía como los mencionados mas arriba, pero a veces no se trata de copas o de podios, sino de cuanto tu corazón y voluntad pueden llegar lejos. Se aplica en el automovilismo y también en la vida personal.

A veces el tren pasa otra vez, y volverse a subir como la primera, es una opcion indeclinable.

Por lo menos asi lo veo yo.
HERNAN FEIJOO

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